miércoles, 28 de febrero de 2007

Primer Cuento: Los Infieles.

Av. Cabildo 1958. Había llegado y estaba decida. Vio que el encargado del edificio miraba atentamente la baja espalda de la joven madre que pasaba con su carrito y su bebé. La puerta del edificio estaba abierta, pensó que era mejor subir directamente y tocar timbre en la puerta del departamento. Aprovechó la distracción del encargado. Piso 11, departamento C. No vaciló.

Claudia estaba cocinando ravioles con salsa bolognesa. De vez en cuando para sentirse “más mujer” y agasajar a su pareja creía que cocinar era lo adecuado; a pesar de no tener grandes habilidades culinarias, claro. Marcelo por su parte estaba acostado en la habitación leyendo un libro de Lampedusa. De vez en cuando prendía un cigarrillo.

Claudia se acercó a la puerta. Dudó en contestar, sabía que el timbre provenía de la puerta de entrada al departamento, no del portero. No quería alguna queja o charla con algún vecino. Ni ella ni Marcelo acostumbraban a hacer sociales con la gente que vivía en el edificio. Pero ese día estaba de buen humor, preguntó quién era, no pudo ver bien por la mirilla.
- Soy Perla, busco a Marcelo o a Claudia.
- No... no sé quién sos.
- Preguntale a Marcelo entonces.

Claudia sabía que su cena no se iba a dar como esperaba. Fue hasta la habitación, seria y preocupada lo miró a Marcelo unos segundos y le preguntó quién era Perla. Lo invadió la desesperación pero estaba acostumbrado a mentir; él dijo que no sabía nada, que no tenía idea. Ella le comentó suspicaz que una tal Perla estaba afuera, y que lo buscaba. El humor de Claudia empezaba a cambiar, Marcelo lo notaba, los celos siempre la consumieron. Le dijo que tal vez era alguien confundida o alguna vecina, que no le contestara. Claudia sin embargo volvió a la puerta, que hasta ese momento seguía cerrada.
- Estamos ocupados, qué necesitás?
- Quiero hablar con ustedes nada más.
- Pero... ¿quién sos? ¿una vecina nueva?
- No, soy la amante de Marcelo.

Claudia sintió que su mundo caía estrepitosamente, que la bomba de Hiroshima esta vez era la bomba de Claudia. Sin inmutarse abrió la puerta, con la esperanza de que su miedo fuera revertido por alguna broma de una amiga lejana que se presentaba por sorpresa. Pero no, no era ninguna amiga, era Perla, una mujer que decía ser la amante de su pareja.
Marcelo que nunca llegó a escuchar la conversación seguía en la habitación recostado, esperando que Claudia lo volviera a llamar, pero esta vez para cenar y que el suceso anterior hubiese sido una confusión. El también se equivocó. Escuchó la pesada puerta abrirse, se paró y se asomó para ver sin que lo vieran. Ahí estaban su amante y su mujer, cara a cara. Había imaginado el encuentro sólo en fantasías sexuales, no en su casa, no en ese momento. Volvió a la cama. Desesperado intentaba en vano pensar, pero apenas si podía respirar.

- Marcelo vení urgente por favor!- dijo Claudia sin dejar de mirar fijamente a Perla.

Marcelo no tuvo más opción que acercarse, vio a su amante que a su vez lo miraba con una sonrisa maliciosa. Negó conocerla. Ella tranquilamente y esta vez sin dejar de mirar a su amante comenzó a darle información sobre su vida y sobre sus encuentros. Claudia apretaba los dientes, sentía que no podía pronunciar palabra alguna pero tampoco podía quedarse callada.
- ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?!- Le gritó y dio un portazo.
Ahora los tres estaban en el mismo ambiente, encerrados y con la obligación de aclarar la situación.
Marcelo inmóvil la miró a Perla, la quería asesinar con la mirada. Nunca había pensado que un ser tan dulce se podría convertir en la persona que terminaría arruinando su vida.
-Vos estás loca... ¿cómo no me lo vi venir? ¡Estás loca, tu obsesión no tiene límites!
-¿Loca yo? Vos sos el loco que le da a su amante el número de teléfono de su casa, la dirección, bah’ incluso lo hicimos acá, en ese sillón, ¿te acordás?.- Perla parecía disfrutar el show que había planeado. – Bueno, no, más que locura es una estupidez.
Claudia lloraba entre enojo y decepción.
Esta vez Perla se dirigió a Claudia.
- Claudia, no llores, tenés que estar contenta, ahora ya no tenés vendas en los ojos y ves las cosas tal cual son. Pensá que todo lo que viviste con Marcelo fue un sueño, fue lindo, pero alguna vez tenía que terminar. Supongo que vos preferís eso y no sos fanática de Arjona. ¿Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida? No, ¿no?. No creo que seas de esas. Tampoco pienses en suicidarte, que si alguien tiene que morir debería ser este hijo de puta.- El tono de voz de Perla cambiaba, de tranquilo pasaba a ser agresivo. La situación estaba por escapar de su control.
- ¡Hija de puta sos vos!, ¿no ves que nos estás arruinando la vida a todos sin necesidad?. Gritó Marcelo que sólo quería que Perla se fuese e intentar en vano arreglar el caos con su mujer.
- La verdad nos liberará Marcelo... ¿acaso vos no querés tener a tu lado a una mujer que te ame tal como sos? Bueno ... esto es lo que sos, esto es lo que hacés.- dijo Perla nuevamente calmada.
- Hijos de puta son los dos.- gritó Claudia, su llanto había parado, esta vez tenía ganas de ir a la cocina, buscar la olla con el agua hirviendo y tirársela a los dos.
- Bueno... pueda que tengas razón Claudia, yo sabía que Marcelo estaba en pareja, de hecho creo saber mucho sobre vos. De alguna manera fui cómplice. Sí, lo acepto, pero en su momento no sentí culpa alguna, creí que lo amaba. El tampoco parecía sentirse muy culpable, sobre todo después de hacer el amor, así le gustaba decir que teníamos sexo. Bueno ... no parecía sentir culpa cuando me decía que me amaba, después de hacer el amor. Nunca supe si era verdad, lo creía porque me gustaba la sensación de ser amada de esa forma. Pero si lo pienso bien no tenía necesidad de decírmelo, él sabía que era bueno en la cama y si me quería o no yo igual iba a estar con él. ¿No es así Marcelo?.
- ¿Te podés callar por favor? Creo que ya hablaste demasiado.- le contestó él a su amante, serio y enojado.
- Bueno, si querés hablá vos, yo no tengo problema.- dijo Perla mirándolo desafiante.
- ¿Hace cuánto que se ven?- reaccionó Claudia.
Perla apurándose a contestar dijo que hacía tres años que se veían, pero que últimamente era en forma esporádica. Claudia miraba a Marcelo aumentando su enojo.

Timbre nuevamente, también proveniente de la puerta del departamento, no del portero.
- ¡Hasta los vecinos se enteraron que soy cornuda!
- No abras.- le ordenó su (ex?) pareja. Pero Perla insistió en que había que ser educados y que si en última instancia era algún vecino que se quejaba por los gritos podían discutir en voz baja. No podía dejar de lado la ironía. Había desencadenado un increíble show y lo tenía que gozar a su manera.
Claudia decidió abrir, tan sólo para hacer lo contrario de lo que decía Marcelo. No preguntó quién era, directamente abrió la puerta. Entró un hombre, Claudia no podía dar crédito a lo que veía.
-¿Y vos qué querés? ¿te molestan los gritos?.- le dijo Marcelo al nuevo personaje del espectáculo fuera de sí.
- No, yo sólo quería hablar con vos. Entré al edificio porque no tienen un portero muy atento que digamos. Soy Daniel, el amante de Claudia.- contestó sin más el nuevo amante en escena.

Perla no paraba de reir a carjadas. Claudia lloraba desconsoladamente. Definitivamente su pareja y su vida estaban arruinadas. Marcelo no quería aceptar lo que terminaba de escuchar, pero al mirar a Claudia llorar no le quedó otra que darse cuenta que él también había sido engañado. Daniel se había arrepentido de haber ido a ese lugar.

- Bueno, yo me voy.- dijo Perla, se dirigió a la puerta que todavía estaba abierta, antes agarró un par de caramelos Palitos de la selva que estaban en un frasco de vidrio sobre la mesita ratona.- Ah , Claudia creo que se te quema la comida. Chau Marce, no te preocupes, ya no estoy obsesionada con vos, esto fue muy terapéutico. Buena suerte Dany, nos vemos en casa. Y ustedes dos menos mal que no se casaron como nosotros, los divorcios son más caros que los casamientos.

Los tres miraron cómo Perla se iba sonriente. Daniel reaccionó y corrió tras ella.

lunes, 26 de febrero de 2007

No molestar.-

No eres el auto que tienes...
Ni el trabajo que haces...
Ni tu casa...
Ni tu familia...
¡Mucho menos una cuanta bancaria o números de una tarjeta de crédito!
¡Ojalá lo fueras!
¡Al menos tu vida tendría sentido!
Porque la verdad es que...
¡Eres un poco absurdo!
¡Algo exagerado!
¡Estúpido!
¡Inmaduro!
¡Limitado!
¿Tienes miedo de parecer ridículo?
¡Ya lo eres!
¡Pasaste a formar parte de ese grupo al que la gente mira con lastima!
¡No eres gracioso!
¡Tu existencia lo es!
Pero... ¡Vamos! ¡Animo!
¡No te aflijas!
¡No todo está perdido!
¡Todavía hay un lugar para ti!
¡Así que no molestes!

domingo, 18 de febrero de 2007

Vi luz y no dormí.

Pero sigo sin entender porqué te da miedo dormir en la oscuridad. Siempre estás con esa luz prendida... Si para dormir tenés que cerrar los ojos y que dejes la luz del pasillo prendida no sirve para nada... o acaso vos podés ver con los ojos cerrados? No, no? y bueno... qué hacés entonces? ponés el reloj cada media hora y te despertás para confirmar de que la luz sigue prendida y que no pasó nada? Pucha, que debe ser jodido dormir así!. Ahora bien, vos sabés que si algo tiene que pasar va a pasar haya luz o no? Te cuento nomás, en una de esas creés que la luz es una especie de amuleto protector o repelente de mala suerte, ladrones, cucos, arañas, zombies, vampiros, fantasmas... eso a lo que vos le tenés miedo, eso que pasa solamente en la oscuridad. No, no pienses mal, no te estoy tratando de idiota... Es que sigo sin entenderte, no me puedo poner el tu lugar porque en tu lugar hay luz, y yo no puedo dormir con la luz prendida... ese es el tema...
A ver ... cómo te explico? Si hay luz, podés ver, hasta ahí vamos bien. Bueno sí, a menos que tengas los ojos cerrados, ves? me estás dando la razón sin darte cuenta, si tenés los ojos cerrados para qué querés la luz y poder ver? Bueno, está bien, sigo con mi explicación. Hay luz, ves, ojos cerrados... pero hay luz! se puede ver! entonces los ojos no pueden estar cerrados, se tienen que abrir para ver, porque hay luz ... entendés? Ok ok, pongámosle que podés cerrar los ojos... pero en una de esas los abrís y pasa algo ... en fin, lo ves! Sin embargo, si estás en la ocuridad pase lo que pase no lo vas a ver, va a ser difícil que lo huelas o lo toques. Tal vez lo escuches, sí, pero ahí ponele que podés formularte cualquier hipótesis (y creertela, claro está), yo siempre uso la de la gata en celo... me seguís el hilo? bueno, creo que llegamos al punto de que si no lo ves, no sabés que pasa ahí, ergo: no existe... voila! ahora sí?
bueh' por qué no te metés la lamparita en el cajón de las bombachas y apagás la luz que no me puedo dormir!

viernes, 16 de febrero de 2007

Rage against the system

Me ganó la nueva versión blogger. Tuve que migrar de la vieja versión con la cual me sentía tan cómoda y encariñada. Esto de google account y etiquetas no me convence. Yo ya era usuaria de blogger y andar poniéndole etiquetas a las cosas no me termina de gustar. El paso de los años ha ayudado con mi resistencia al cambio, por lo cual no estoy muy feliz que digamos. Todo es tan efímero y yo tan lenta que cuando me dispongo a contemplar y disfrutar algo, ya es historia. Y si miro el ayer me choco con el hoy y termina doliendo. Siempre hay algo nuevo a lo cual me obligan a adecuarme.
Con el tiempo (mucho) aprenderé a usar los beneficios de esta nueva versión que ya ni siquiera es Beta, y cuando haya ganas (más tiempo todavía) los pondré en práctica.
Saludos a los que se sienten derrotados por el sistema y a los que no... es sólo cuestión de tiempo.

domingo, 11 de febrero de 2007

Pavada de plan.

Plan para sábado a la noche: Caminar por el parque del brazo de Frank Sinatra. El tipo de repente me suelta y se pone a bailar y cantar My way a capella. Antes de que termine la canción salen detrás de los árboles diferentes músicos y empiezan "chan chananana chananana". Nos sentamos con Frank en un banquito y bajo un farol se asoma la figura de Edith Piaf y Nooooooooon, rien de rieeeeeeeeeeen, noooo, je ne regrette riennnn....
Termina la función y nos vamos todos a embriagarnos a un bar.-

miércoles, 7 de febrero de 2007

Ruta

Pararon en la ruta, alguien necesitaba ayuda. Se bajaron del auto, tres hombres, una mujer. Al lado de la camioneta estaban los otros tres hombres fumando un cigarrillo, los tres con anteojos de sol. A pesar de su incidente esbozaban una sonrisa. Llegaba la ayuda y era de un amigo.
Los seis hombres se arrimaron a la camioneta haciéndose los mecánicos. Conjeturas, hipótesis y algún que otro chiste.
Ella cruzó la ruta corriendo, más allá de que era una recta y no veía venir a nadie. Prendió un cigarrillo. Se dio vuelta a mirar el asfalto. Algo la hipnotizaba. Se olvidó de los seis hombres y de la camioneta que no andaba. Sólo veía autos que pasaban, gente parada en la ruta que siendo impactada por los vehículos volaba por el aire. Hombres, mujeres, mujeres con bebés, nenes jugando. Una vez muertos los cuerpos desaparecían, los autos seguían su camino y más gente aparecía de la nada.
No pudo seguir viendo. Giró, miró las vacas. Todas echadas en el pasto. Se preguntaba si sabían que su destino era morir y ser comidas. Pobres vacas, pensó.
Llevaba una pollera a la rodilla. Los yuyos molestaban. Caminó hacia atrás, hacia la ruta, mirando las vacas, fumando. Siendo una más que volaba por el aire, pero sonreía.

jueves, 1 de febrero de 2007

Tip mental: no comprar bebidas que hayan salido recientemente al mercado, sobre todo si éstas fueron recomendadas.

lunes, 29 de enero de 2007

Estás en casa

Preparo las valijas mientras pienso: Vuelvo a casa... vuelvo a casa y me voy de casa, en realidad me gustaría pasar más tiempo en la oootra casa...
Ahora bien, la casa a donde voy no es mi casa, es la casa de una vieja que según me contaron vive en Entre Ríos, le dejó el poder al hijo y este la alquila. Madre y padre decidieron (y yo prestando mi apoyo a tal decisión) de que ese era el lugar más habitable en Buenos Aires dentro del presupuesto asignado. A todo esto en el contrato de alquiler figura madre, paga padre y yo duermo, como, leo, miro televisión, tengo sexo, limpio, y a veces estudio.
La casa de donde me voy es de mis abuelos, situada en Monte Hermoso. A los siete meses de nacer ya estaba ahí, viendo cómo iba a ser mi primer verano en la playa (hay foto conmemorativa y a juzgar por el llanto parece que no me gustó tanto - salió con rima, sin intencinón). Pasaron mis primeros años y dado que la casa es muy grande la parentela todavía simulaba ser la famiglia unita. Tíos, tías, primos, abuelos, parientes lejanos, que por suerte son lejanos, etcétera.
Luego fueron las semanas de adolescencia festejando la llegada de la primavera. Tradición de los púberes bahienses pasar la semana del 21 de septiembre cagándose de frio, con lluvia infaltable. De esos días sólo hay recuerdos vacíos.
No puedo dejar de mencionar que a partir de noviembre era obligación ir a "monte" con los abuelos todos los fines de semana. Ellos sonreían, hermana y yo también. Hace ya varios años que la farsa de ser la gran familia y que todos nos queremos se ha dejado de lado. Es sabido que enero mi familia (madre, padre, hermana y yo) vamos a estar en la casa, por lo cual no se aceptan autoinvitados. Enero generalmente se extiende a febrero por buen desempeño académico o porque mis abuelos están hartos y sólo las nietas tienen privilegio. Alguna que otra amiga fue invitada, pero esa modalidad por mi parte dejó de correr hace tiempo por incomodidades varias.
Es la casa de mis abuelos, pero es mi habitación, mi baño, mi bajada, mi termo, mi mate, mi reposera, mis amigos de verano, mis recuerdos y demás.
La ooootra casa está en Bahía Blanca. Casa que no me vio nacer (de esa me cuentan mucho pero no me acuerdo nada), pero para mi es la primera desde que tengo uso de razón. Como es de suponer es de padre y madre, hecho que lo hacía recordar madre cada vez que me obligaba a limpiar "mi" habitación (se resignó y metió toda su ropa y porquerías varías, tantas cosas que me son ajenas, que no reconozco nada mio).
Es el domicilio que figura en mi dni, es donde cuando estoy en bahía blanca digo que estoy en casa.
Siento que tengo tres casas, pero en realidad ninguna es mi casa, es cuando empiezo a pensar que lo que importa eso que siempre dicen: el hogar. Entonces tengo tres hogares, en tres lugares diferentes. Se me complica no extrañar alguno o los dos donde no estoy y difrutar el lugar hogar donde sí estoy. Se me complica cuando quiero definir un solo hogar. Estoy intentando incorporar, que el hogar es donde uno está, sea la casa de quien sea, sea la ciudad que sea, y el "esté quien esté" creo que se negociará.

viernes, 5 de enero de 2007

El sol caía, había varias personas, sólo tres leían. Las tres eran mujeres; generalmente son mujeres. El manual de Chiche, Novela de Daniel Steel, Oriana Fallaci se entrevista a si misma.
1. Chiche? sí, Chiche Gelblum, eeeeh, si ud tiene una duda existencial llame a Chiche, él parece que tiene la respuesta para todo (????)
2. Señora cuarentona: ud, que tuvo una vida de mierda, que cree que no llegó a ser nada en la vida, o bien llegó y se siente orgullosa, tanto con su trabajo como con sus amantes, lea una novelucha de Daniel y vea como la pobre y fea se transforma en rica y llena de machos y de paso se encalentona con los relatos sexuales, ah y no intente ponerlo práctica con el gordo que tiene en casa, recuerde que lo que está leyendo es ficción y usted tampoco es linda y rica como la protagonista.
3. Usted está en la playa, tirada panza arriba mientras toma el broceado que tanto desea, ya le duele el culo de no hacer nada, lea un rato las dedicaciones que hace Oriana Fallaci en sus libros, y se va a dar cuenta que sufrir no es que le arda esa partecita donde no se puso bronceador.
Ya no sé quién estaba peor. Empiezo a pensar que a la playa se va a hacer castillitos de arena.

jueves, 28 de diciembre de 2006

150 y qué?

"Forse fa male eppure mi va
di stare collegato
di vivere di un fiato
di stendermi sopra al burrone
di guardare giù
La vertigine non è
paura di cadere
ma voglia di volare"
Mi fido di te.- Lorenzo "Jovanotti" Cherubini.
Patric hacía días que me hablaba de Jovanotti (cantante italiano), y yo, al decir verdad, mucha atención no le prestaba. Hoy no hacía mucho calor así que tomamos sol sin bañarnos en la pileta. La radio no ofrecía nada interesante y sólo nos restaba hablar del clima. Decidí que lo más productivo era regar las plantas, a pesar de que a la noche había llovido, pero en Bahía Blanca la lluvia nunca es suficiente para las plantas. Patric se cansó de leer a Ornella Fallaci así que sacó su reproductor de mp3, se tiró en la reposera y no paró de tararear canciones que yo no conocía.
Una vez inundados todos los canteros y ya todo el pasto mojado, me senté a su lado y me dijo "Ascoltti, Jovanotti, un grande!" y bueno, no me quedaba otra que escuchar, al menos para enterarme el por qué de tanta devoción. La primera canción fue Mi fido di te. Una canción que a pesar de no entender la letra en un 100% fue muy recibida por mis oidos. Luego la escuché varias veces sola, al principio las palabras no tenían relación entre sí, hasta que traté de darles un sentido, y lo tuvo, y cada vez gustaba más... y "Mi fido di te" sonaba una y otra vez y las palabras cada vez sonaban más fuerte.
"Tal vez haga mal pero me va
estar relacionado
vivir de un respiro
extenderme sobre el abismo
mirar hacia abajo.
El vértigo no es
el miedo a caer
sino las ganas de volar"

lunes, 18 de diciembre de 2006

Puertas y ventanas

En pleno diciembre automáticamente miro meses atrás y contemplo un rato. A vuelo de pájaro me sale una sonrisa conformista del tipo "bueh' no pasó nada realmente malo". Pero miro un rato más, entrecerrando los ojos y la sonrisa tiene su sustento.
Las ventanas de amigos que estaban abiertas últimamente dejaban entrar olor a podrido, ahora están cerrándose de a poco. Las cierro yo y las cierran de afuera. A la vez se abrió una puerta que deja entrar aire puro y se puede observar un paisaje que dan ganas de que la puerta permnezca abierta un buen rato.
La ventana que late pensé que se había cerrado en el 2005, pero no, cada tanto está entreabierta y me asomo para sonreir un rato mientras olvido el aquí-ahora. Al lado de esta ventana se abrió otra. También late. Se abrió sin darme cuenta, de hecho la primera vez que la vi abierta intenté cerrarla, pero le di tan fuerte que rebotó. Y ahí está, abiertita nomás. Yo con total incertidumbre sobre el futuro de esa ventana, al principio incomodaba, pero aprendí a disfrutarla mientras esté abierta.
El camino académico es cada vez más pesado, cada vez más mediocre y yo con menos ganas de andarlo. Pero falta poco, al menos un cuatrimestre más para la estación Licenciatura.
Ahora miro la hora, es tarde, mañana rindo un final, me voy así luego miro el mar sin culpas.

sábado, 16 de diciembre de 2006

Ni siquiera el intento de un cuento.

Me gustaría sentarme y escribir una historia, un cuento. Un cuento que sirva de catarsis. Pero el personaje principal inevitablemente sería yo. Luego de escribirlo lo tildaría de egocéntrico, luego de publicarlo lo tildaría de muy expuesto. Habría intentado usar otros nombres, otro contexto, pero seguiría viéndolo egocéntrico y expuesto. Pero acaso no es eso lo que quiero? Si no podría escribir de Fulano y de Mengano, que se conocieron en Tailandia en una viaje de placer, se hicieron amigos y se fueron a vivir juntos y luego se pelearon por Sultana. Pero no, tampoco me sale, porque lo único que se me viene a la mente es Antonela y los demás, y Buenos Aires 2006. Y la noche que es de verano y no deja dormir, ni ánimos de sexo, ni de acercarse, sólo deja mostrar indiferencia cuando se acerca porque "no voy a estar cuando vos quieras, aunque por dentro me muero de ganas de estar con vos", porque "de alguna manera hay que levantar el autoestima", el autoestima a la fuerza hay que levantarlo, hoy decidí arreglarme un poco más de lo común, para mi. Lo habrá notado? es tan inexpresivo, pero no importa, porque lo hice para mi.
Y los puchos se acumulan en el cenicero. Navidad desde los 7 años empezó a ser una hipocresía, falta poco para el gran show de La famiglia unita, celebrar el cumpleaños de alguien que este año no tuvo mucha cabida en mis días. Mi propuesta de estar "los cuatro solos" a fines de noviembre a madre no le convence, sí el 26 de diciembre, y así todos los años. Yo sigo insistiendo. Cuando ambos mueran Papá Noel que vaya a visitarme a la playa, que traiga una copa, que vino tinto de la botella no quiero que tome.
Y sigo sin escribir el cuento, pero esto lo tildo de egocéntrico y expuesto, tal vez en una de esas, si voy a lo de un tipo y le pague por hablar de mi, logre sentarme y escribir sobre X , Y y zetas, en otros tiempos y en otros lugares. No sé, el año que viene seguramente, el verano será lo que los veranos pasados y los veranos futuros, la mente en blanco, de vez en cuando grises.
Querido Papá Noel: me regalás el don de escribir cuentos?
Querida Antonela: si no te sentás y empezás a intentar sólo te voy a regalar ropa y esas cosas que no sirven de mucho.
Ahora no tengo las suficientes ganas.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Esto no tiene título.

Hay mañanas (o mediodías) en que es inevitable aceptar que hay cosas que me preocupan más de lo que pensaba, o bien que ciertos auntos se pasean por la mente pero que la tele, algún libro, o el contacto con gente insulsa logra soslayar.
La primera etapa consiste en la aceptación de lo que al principio llamaría "problema", pero que luego de pensarlo un rato no lo denominaría así, sino "algo que está pasando, pasó o pasaría (no pasará, porque hasta ahora el futuro es totalmente incierto), que por alguna razón con los ojos abiertos lo escondo, pero con los ojos cerrados se filtra y me hace frente". Por más intento que haga no puedo pasar por alto un sueño. Generalmente determinan mi estado de ánimo durante algunas horas luego de levantarme. Y sí... hay días en que me levanto con una sonrisa, otros en que no puedo hacer otra cosa que llorar (es cuando elijo meterme en la ducha pra que las lágrimas se confundan con el agua), y otros en que siemplemente me sale decir "oia!".
Ahora bien, la segunda etapa es "hacer algo al respecto" ya sea con el llanto o con el oia, el problema es que me concentro y me concentro antes de dormir para encontrar la "solución", pero termino soñando con que ando en bicicleta con Tinelli en una ruta o cosas con el estilo. Me doy por vencida, entonces a la noche siguiente la concentración se dirige a volar en sueños, pero sigo andando en bicicleta. Los efectos de hacer algún esfuerzo por soñar X cosa, o no hacerlo, son los mismos.
La actividad onírica escapa de mi control. La incertidumbre a veces no es tan buena. Me gustaría saber cómo voy a recibir al plomero Coqui mañana a las 9.30, todavía no lo conozco. Su voz, celular por medio, parecía la de un hombre cuarentón, seguramente cuando se agache también se le vea la espalda y lo que le sigue abajo. Sólo sé que si las canillas dejan de gotear yo me voy a sentir un poco mejor.
Me fui a ver qué sueño.
Saludos.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Zapatos Rotos

Yo sabía que el día no iba a ser uno de los mejores. Ya lo sabía en el momento en que el reloj marcaba las tres y no podíamos dormir. Yo me iba a levantar de mal humor porque él no había ido a cursar, tampoco estudiado para su parcial y yo iba a tener muchas ganas de no presentarme a dar el final de italiano. Y pensado y hecho. Después de que me cagó un rato a pedos me decidí a presentarme, él se fue a trabajar. Luego lo de siempre: hacer que se estudia un rato, con los libros en la mesa, buscando algo para limpiar, viendo quién se pelea con quién en lo de Rial, yendo a la modista, porque hoy tenía que usar ese pantalón, llamado de madre que siempre tiende a justificarme haga lo que haga (justamente cuando necesito que haga lo contrario) y me veo en la situación de ponerme los puntos a mi misma, cuando no le pido que lo haga él. Y se hicieron las 16.30 y partí hacia italiano, con el jean nuevo, musculosa marrón y las sandalías tenían que hacer juego, fueron las marrones.
El final, una pavada. Volvió la sonrisa. Para festejar decidí volver caminando por Avenida Santa Fe. Destino: zapatería! Iba caminando pensando en el modelo, el color, tarjeta o efectivo y demás y en eso ZAS! me tropiezo. Trato de retomar mi paso pero la sandalia derecha estaba rota, un par de puteadas. No podía seguir caminando, a menos que quisiera hacerlo con el pie derecho descalzo, pero faltaban 8 cuadras. No queda otra que tomar uno de los odiosos taxis (sí, odio viajar en taxi, prefiero bondi, subte o caminar - cuando las sandalias no se rompen-). Vuelta a casa, sin cambio para el taxi, entrar al dpto y ver la mugre, hambre, 1 sandalia rota y 0 zapatos nuevos.
Ahora bien: Señor Dios, por qué no me diste una señal y me enviaste a casa con la sonrisa intacta?

miércoles, 15 de noviembre de 2006

¿Jugamos?

Desnuda, cuando despierten las piedras opresoras que duermen en mi garganta, me vas a conocer.
Mi alma vomitará mis verdades ocultas. Entre espanto y locura me vas a re-conocer.
Petrificada y temblorosa. No he de partir. Elegir el lugar de las heridas. Aunque un enjambre en mi cabeza inevitablemente precipite hasta llegar a un doloroso vacío. Despojarme de inocencia, de la poca que quedaba. Ilusoria cura de heridas, provocando nuevas en sitios vírgenes y desconocidos.
Llorar las espinas. Verte partir hacia el horizonte. Una inalcanzable tabla rasa bajo el brazo. La obra había terminado.
Transformaciones en un lapso de pureza. Reaccionaria ante el frío. Inidentificable. Nuevas figuras descansan en el espejo. Reconocer la metamorfosis entre negación e intento de olvido. El cuento de la supervivencia duerme nuevamente a las piedras. Todo fue un sueño, un sueño vivido.
Una brisa del pasado irrumpirá en la solitaria noche. Un fantasma condenado a lo que nunca pudo ser olvido. No movilices las piedras, la inocencia ha dado lugar a demasiado vacío.

domingo, 5 de noviembre de 2006

ICEBERG

Yo pensaba que cuando el iceberg se derritiera iba a tener forma de palabras o de gestos. En algún momento creí acostumbrarme, casi. Lo abracé... y como era de esperar mi piel se quedó pegada. Y como no era de esperar el iceberg se derritió un poquito, con forma de agua, de ese agua que sale por los ojos. De todos modos mi piel sigue más pegada que antes.

jueves, 26 de octubre de 2006

Anto no duerme

Despierta porque quiero decirle algo a alguien y tal vez no sea que no me salga, sino que a ese alguien no le salga escuchar. Y por esas cosas que tiene uno de usar este medio para escaparle a ciertas cosas me siento frente al teclado y me siento tentada. Pero no hace falta pensarlo dos veces, cada cosa en su lugar y cada palabra a cada quien. Por eso señor lector le cuento que no hay hojas secas en la vereda pero tampoco hay calor que agobie, que no estoy en Monte Hermoso comiendo sandía, pero esta noche me llamaron mis abuelos y en un par de horas estaré escuchando por decimoquinta vez el relato de cómo se conocieron, mi abuela entusiasmada y yo haciendo preguntas cuyas respuestas sé de memoria, y así todos felices.

martes, 24 de octubre de 2006

apaguen el sol

empiezan los días de verano y me vuelvo irritable. lamentablemente ya no disfruto el helado como antes, y el cigarrillo en verano es menos disfrutable. no queda otra que estar en bolas, y tengo que tener cuidado de que las persianas estén bajas o las cortinas bien cerradas. querer que mi piel tome algo de color en la terraza supone un martirio que dejo de lado. ir a la plaza conlleva oler (potenciado con el calor) los soretes de los soretees que sacan a sus perros a cagar y no jutan sus regalos. el sexo deviene muy sudoroso y abrazarse no resulta tan placentero. salir a la calle de pollera musculosa y ojotas es lindo, pero chocarse con gente transpirada, pegajosa y maloliente: no. el aire acondicionado es contra natura y no me hace bien. cuando estoy triste no puedo tirarme en el sillón y taparme con Manta.
yo quiero que sea otoño, que las veredas estén cubiertas de hojas secas.
también quiero estar en Monte Hermoso comiendo sandía al lado de las plantas con mi perra, mientras mi abuelo riega el pasto y mi abuela le alcanza un mate.

pd: vieron que es un post horrible, pero bueh' es el calor

viernes, 20 de octubre de 2006

A veces el problema es no tener qué decir o cómo decir lo que hay, pero esta vez son las ganas. No hay ganas pero bueh' van a volver un día de estos.

jueves, 5 de octubre de 2006

Quereme piantao!

A quién no lo han tildado de raro, extraterrestre, perro verde, loco y demás cuestiones?, sobretodo viniendo de parte del sexo opuesto. No sé ustedes pero al menos a mi sí me pasa, y lo llamativo es que nunca me comporto de la misma forma con las diferentes personas. También debo reconocer que juzgar de bicho raro a mi pareja de turno ya es una constante.
Ahora bien, he aquí el intento de explicar mi prematura teoría.
Las personas de individuos no tenemos nada. Nadie es un uno en todo momento y lugar. Somos millones de personas encerradas en un mismo cuerpo. Dependiendo de muchísimas variables (espacio, tiempo, clima, pie con el que uno se levantó, persona con la que interactúa, etcétera, etcétera.) una de esas personas sale a la luz. Y así pasa con todos. Ahora bien, esto de que aflore X persona en nuestro cuerpo no es tan lógico y racional como una ecuación matemática. Es por esto que por más que nos topemos con otro sujeto, el cual consideramos en algún o algunos puntos parecidos a una o más de nuestras personalidades, cuando tengamos contacto con el otro ser, aunque las variables sean iguales (o no tan iguales, pero acercándose al 100% de similitud) en ambos casos, las probabilidades de que en los dos sujetos se haga presente la misma persona, es muy remota. Es decir, aunque tengamos similares historias, bagajes de experiencias y demás, vamos a crear un diferente efecto ante una misma causa.
Una vez ya el efecto, no nos dedicamos a ver qué persona somos, sino a explorar qué persona es la otra. Oh Sorprais! no es lo que uno esperaba o al menos nada de lo que hace o no hace parece tener cierta lógica, al menos para el paradigma de nuestra nueva persona. Y es ahí donde nos cuesta aceptar o entender al sujeto que tenemos en frente. Nuestras reacciones nos parecen las más "normales", pero el otro es un bicho raro. Nos encerramos en nuestra persona de turno, creyendo que ese es el único paradigma.
Por suerte no necesarmente buscamos una pareja en el espejo, y en una de esas (si los planetas se encuentra alineados y el azar está de nuestro lado) antes de rompernos el corazón, nos rompen la cabeza.-